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viernes, 26 de febrero de 2010

Amistad por hipocresía

Pienso que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de las manos y que muchas veces hasta sobran, nosotros tenemos la oportunidad de escogerlos aunque a veces sólo aparenten serlo tarde o temprano se descubrirán.

Pero quienes realmente son los verdaderos amigos?. Recuerdo que no hace mucho tiempo tenía un grupo de amigas, a veces en la hora del receso de la escuela nos poníamos a platicar y como en cualquier grupito de amigas siempre hay dos mejores amigas, mi mejor amiga era todo lo que yo no era, por eso me caía tan bien y por supuesto tenía confianza en ella, y siempre trataba de ayudarla . Creía que me consideraba igual pero no era así, a mis espaldas mentía sobre mi, trataba de quedar bien con los demás, decía que yo no era una amiga confiable. Pero llegó el día en que mis otras amigas me lo contaron, pero me resistí a creerlo, tenía 5 años de conocerla, 5 años de amistad y ver que se destruyera así en un instante. Simplemente callé y esperé a que al paso de los días ella misma  se descubriera.

Me decepcioné de ella por que constaté que era verdad, aunque no sé si es peor ser hipócrita o mentirosa por que nunca le dije que me había enterado de lo sucedido y supongo que eso me convierte en mentirosa por que jamás lo supo, pero obviamente dejé de confiar en ella y nada fué lo mismo. Pero me dejó una lección, el poner más atención a las personas que escojo como amigos.

Ahora sé que los amigos se cuentan con las manos y que conociendo mis sentimientos, defectos, pensamientos, fantasías, alegrías, éxitos y fracasos confían en mi y lo que es mejor me aceptan como soy sin cuestionamientos y que simplemente me llaman amiga.


jueves, 25 de febrero de 2010

Si aún tienes fuerzas, levántate!




Este video refleja lo que es la perseverancia, sólo reflexiona. Ponte en el lugar de los pequeños seres cósmicos que aparecen en el video. ¿Realmente cuando se te ocurre una idea por lo más descabellada que sea la comentas con los demás? muchos de nosotros no lo hacemos por el temor que provoca el simple hecho de que se burlen, esto pasa en cualquier lugar, ya sea en el trabajo, escuela, hasta en las relaciones personales. Cómo aquellas personas que no se atreven a demostrar sus sentimientos. ¿Pero y si es una buena idea?, cómo lo que les pasó a los pequeños seres, por que ellos se atrevieron a viajar a un mundo desconocido, y no se dieron por vencidos, aunque talvez una, dos, tres veces lo intentaron y fracasaron en su afán de querer ser vistos, pero lucharon hasta que lo lograron, pero ellos sabían lo que querían y no tenían miedo a equivocarse
.

Pero hay que recordar ese dicho que dice " el que persevera alcanza" debemos saber el momento indicado para actuar, para así lograr nuestro propósito. Después de lograr una meta siempre habrá otra.

No te rindas cuando aún tengas fuerza para luchar. Nada se da por terminado hasta el momento que dejas de intentarlo.


martes, 23 de febrero de 2010

Cuida tus palabras

La siguiente historia tiene una lección muy importante, que espero haga reflexionar a aquellas personas que no tienen control de sus actos.

Bueno, hubo una vez un
chavo que era de un carácter muy especial, es decir decía muchas palabras antisonantes y no tenía control de sus acciones. Un día su papá le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control debía poner un clavo al revés de la cerca de su casa.

Al término del primer día el chavo había puesto 20 clavos en la cerca. Después de unas semanas cuando ya había aprendido a controlar su enojo, el número de clavos que enterraba cada día iban disminuyendo y descubrió que era más fácil contener el temperamento que meter los clavos en la cerca.

Al fin llegó el día en que el chavo no se enojaba para nada. Entonces se lo dijo a su papá y el papá le sugirió que ahora sacara un clavo cada día que pudiera controlar su carácter. Pasaron los días y el muchacho pudo decirle a su padre que ya no había más clavos que sacar.

Entonces el papá tomó de la mano al muchacho y lo llevó a la cerca y dijo:

- Lo has hecho bien, hijo mío, pero mira los agujeros en la cerca. La cerca nunca quedará igual que antes.

Bueno, esta historia tiene una lección muy importante, cuando estamos enojados y decimos cosas, que a veces son sin querer, dejamos una cicatriz que bien se ve reflejada en los huecos que dejaron los clavos en la cerca. No importa cuantas veces digamos que lo sentimos, sabemos que la herida ya está hecha. A mi en especial, me duelen más las palabras y el tono en que me dicen las cosas porque me es difícil olvidarlo. Por eso cuando nos encontremos enojados debemos pensar muy bien las consecuencias antes de actuar porque puede que la herida que le dejamos a la otra persona nunca se cure. Por eso pienso que una herida de palabra es tan perjudicial como una física o quizás más.

Mi consejo es que sigan las tres R:
  • Respeto a ti mismo.
  • Respeto para los otros.
  • Responsabilidad sobre todas tus acciones
No hay que olvidar que la necesidad emocional más grande de una persona es sentirse apreciada y si nosotros la empañamos con palabras horribles, dejaremos una herida que puede que nunca sane.



Fuente: MUÑOZ G., Ana María.Tecito de yerbabuena,México:editorial Géminis S.A de C.V.